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Ejemplo

Fecha: 30/04/09                          Porción: Marcos 1:16-20

 

Enseñar: (¿Cuál es el principio bíblico o mandato que me enseña La Palabra?)

 

Los discípulos consideraron más importante seguir a Jesús que cualquier actividad que estaban realizando. Dejaron su seguridad económica, dejaron sus comodidades y su círculo de confort. Todo eso en el mismo instante en que Él los llamó.
Dios quiere que lo siga a Él por encima de todas mis actividades, aunque implique algunos sacrificios sé que Él tendrá cuidado de mí.

 
Redargüir: (¿En qué he fallado en vivir de acuerdo a ese principio?)

 

Hay muchas cosas que he antepuesto a mi relación con Jesús, por ejemplo, esta semana he visto demasiada televisión (todas las noches llego a casa y lo primero que hago es encender la tele, ni siquiera oro para darle gracias a Dios de que regresé con bien), luego me puse a chatear por dos horas sabiendo que debía leer mi Biblia.
El domingo no fui a la iglesia porque me salió un trabajo especial y me iban a pagar bastante bien, por eso preferí ir al trabajo y no a la iglesia.


Corregir: (¿Qué necesito hacer para cumplir ese principio?)

 

Necesito ver menos televisión y programar mis tiempos de lectura y oración de manera más específica. Voy a escribir esos horarios en mi agenda y voy a sujetarme a ellos.
 
Instruir en Justicia: (¿Cuál es la estrategia que voy a seguir para cumplir el propósito que tengo que corregir? Pasos concretos)

 

1.Hacer una lista de los programas de tele que me gustaría ver.
2.Determinar los horarios de esos programas y ver que no sobrepasen las dos horas diarias.
3.Comunicarle a mi esposa esta determinación para que me ayude a cumplirla.
4.Voy a imprimir esos horarios y los pegaré al lado de la tele para que los recuerde cuando regrese del trabajo.
5.En esa hoja con horarios también voy a agendar mis tiempos de lectura. Para organizar mi programa de lectura voy a comenzar a seguir el plan de lectura de Semilla de Mostaza.
6.No voy a encender la computadora después de las 9 de la noche, y voy a platicar con mi esposa lo que Dios me dijo en mi devocional y en mis tiempos de lectura. (podemos en ese tiempo leer juntos un proverbio cada día)